domingo, 22 de mayo de 2022

Dos bioéticas (I)

"No todo lo científicamente posible
es éticamente aceptable."
"El grito de Asilomar" (1975)


Hace años que algunas voces en el campo de la Bioética llevan alertando de una clara polarización de posturas entre sus expertos cristalizando en dos claras cosmovisiones que se han llamado bioética personalista y bioética utilitarista. A continuación un recopilatorio de varias ideas en relación a esta división por parte de algunos exponentes en esta disciplina.

A su vez, el blog La Vida Intrauterina alerta que ninguna de estas 2 perspectivas en Bioética contempla la consciencia humana prenatal y perinatal (ver artículo Dos bioéticas (II) Un tercer punto de vista).



"En la bioética se ha producico una bipolarización
sobre cómo debe valorarse la vida humana."
Nicolás Jouve de la Barreda

Extractos del libro El mensaje de la vida. Credo de un genetista escrito por Nicolás Jouve de la Barreda. Ed. Encuentro, Madrid, 2020:

"El avance científico es una necesidad. Satisface nuestro asombro y la curiosidad por explicar el origen y las causas de los fenómenos naturales. Pero el avance del conocimiento debe ir acompañado de una reflexión ética sobre lo que se desea conocer, para qué se desea conocer y qué consecuencias se van a derivar de ese conocimiento. Las áreas más pujantes de la ciencia en el último siglo, la física y la biología, han generado una serie de aplicaciones tecnológicas que han contribuido de manera extraordinaria al bienestar y la salud humana. Pero al mismo tiempo, el propio ritmo vertiginoso de la ciencia y los cambios culturales y sociales, han situado estos logros en una onda diferente o en una dirección contraria a los principios éticos y en ocasiones se han traspasado las líneas rojas que deben marcar los límites de la investigación científica. Así lo evidencian una serie de episodios escandalosos en la práctica de la medicina o en determinadas aplicaciones biotecnológicas, como la comercialización de fármacos sin realizar los obligados ensayos clínicos, el desarrollo de tecnologías contrarias a la vida derivadas del ámbito de la medicina reproductiva, la utilización de métodos de diagnóstico con fines contrarios al beneficio de la vida embrionaria o fetal, la extensión de la ingeniería genética, con la modificación o la edición genómica en la línea germinal o en embriones con fines de mejoramiento en caracteres diferentes a la salud, etc."


"El hombre está obligado a conocer y aprovechar los conocimientos adquiridos por medio de la ciencia, pero hay líneas rojas que no deben traspasarse como lo sería todo aquello que atente contra la dignidad de las personas o ponga en riesgo la vida humana o el medio natural en que vivimos."


"En febrero de 1975 se reunieron 17 países en la ciudad californiana de Asilomar. Allí se analizó la peligrosidad y la falta de seguridad de los incipientes experimentos de modificación genética, y se decidió el establecimiento de una moratoria que obligaba a todos los científicos involucrados. Se trataba de evitar el daño a los seres humanos o de crear problemas en los ecosistemas. La moratoria fue respetada y cumplida rigurosamente durante años, hasta que fueron apareciendo procedimientos más seguros y mejor controlados de transformación bacteriana. Lo que se reconoció en la reunión de Asilomar es algo que se ha venido repitiendo desde entonces en muchos campos de la ciencia que bordean riesgos impredecibles en los seres vivos. Es lo que se ha dado en llamar el grito de Asilomar: «no todo lo científicamente posible es éticamente aceptable»".


"En la bioética se ha producico una bipolarización sobre cómo debe valorarse la vida humana. Simplificando el panorama actual, se podría decir que hay dos polos contrapuestos, aunque con corrientes más o menos radicales en sus planteamientos. Las dos posturas se podrían resumir con los términos personalista y utilitarista."


"La bioética personalista considera como primordial la dignidad que hace iguales a todos los hombres y su objetivo principal es la defensa del derecho a la vida."


"La bioética utilitarista: A pesar de que originalmente la bioética nació para ayudar a tomar decisiones en relación con la vida humana en el campo de la salud, han aparecido otras orientaciones que obedecen a otros modos de encarar las cuestiones bioéticas. Lo que une a estas nuevas corrientes no es el reconocimiento del valor del ser humano en sí mismo, sino los beneficios materiales a obtener de las actividades sobre la vida humana, de modo que se asegure el mayor bienestar al mayor número de personas. Según este planteamiento en el juicio entre lo correcto y lo incorrecto se tiende a aceptar cualquier idea que se suponga útil, olvidando a veces los principios de justicia y beneficiencia y el respeto a la dignidad."


"En general, la bioética utilitarista trata de responder a las preguntas sobre qué acciones son correctas y cuáles incorrectas en función de la naturaleza de las consecuencias, razón por la que a este enfoque se le llama también consecuencialismo. El denominador común es la utilidad para terceros y el relativismo con el que se valoran las diferentes etapas de desarrollo o las condiciones de su salud física o mental."


"Otro modo de enfocar las deliberaciones es lo que se ha dado en llamar la bioética de consenso, también denominada contractualismo. Ante la dificultad de resolver un problema mediante la aplicación de normas éticas de carácter universal, que son generalmente puestas en tela de juicio, se propone una solución de consenso, resultado de un acuerdo entre quienes sostienen diferente opiniones. Se busca una ética de mínimos, basada en acuerdos puntuales que puedan ser consensuados. Decidir sobre un tema relacionado con la bioética en estas condicciones no deja de ser una solución fácil, útil en la práctica, pero que puede ser profundamente injusta y opuesta a la realidad. Pensemos por ejemplo en las diferentes opiniones que existen sobre el valor de la vida humana embrionaria o fetal. Para algunos un embrión no es más que un conglomerado de células, para otros, entre los que nos encontramos, el embrión es una realidad humana organizada y en pleno desarrollo. Consensuar entre estos dos polos no tiene sentido. Lo que debe hacerse es atender a los datos de la ciencia que por su objetividad son irrefutables."


"No se puede ignorar que un embrión humano producido en el laboratorio mediante las técnicas de fecundación in vitro no es un artefacto o un producto de la tecnología, ni un preembrión, como se pretende denominarlo con clara intención de reducir su significado, sino un ente que tiene la misma naturaleza humana que un embrión procedente de una fecundación natural"


"Los avances de la medicina y la biología en materia de la reproducción humana, unido a las corrientes de la liberación de la mujer, la revolución sexual y la ideología de género, han dado lugar a nuevos modos de entender la convivencia social, afectando a la familia, el matrimonio, la responsabilidad conyugal, la fidelidad, la patria potestad y hasta el respeto a la dignidad humana y la defensa de la vida. Los principios éticos tradicionales, basados en el derecho natural, se cuestionan ahora y se trata de su sustitución por una nueva ética, que se trata de imponer por medio de técnicas de ingeniería social."


"La dignidad es algo que se reconoce
no algo que se mide y se otorga o se deniega."
Nicolás Jouve de la Barreda


"En las sociedades postmodernas actuales se trata de introducir criterios para cuantificar el valor de una persona, anteponiéndolo al reconocimiento ético del valor intangible de la vida humana."


"Hoy, en la etapa de los avances científicos y tecnológicos derivados de la Biología celular, la Genética y la Biología molecular, la selección de seres humanos en función de sus características genéticas ha rebrotado de la mano de las nuevas técnicas del diagnóstico genético, tanto preimplantatorio como prenatal, que se lleva a cabo en los embriones producidos por fecundación in vitro y en los fetos, respectivamente. Los transhumanistas defienden estas prácticas con fines de mejoramiento."


"La nueva eugenesia,
neoeugenesia o eugenesia liberal,
al igual que la eugenesia social,
se basa en una valoración discriminatoria de las personas
en base a sus características genéticas."
Nicolás Jouve de la Barreda


"La historia se está repitiendo en los comienzos del siglo XXI, bajo el señuelo de las nuevas tecnologías. Asistimos a un renacimiento de una nueva eugenesia basada en la capacidad de modificar a los seres vivos, incluido el hombre, mediante una serie de innovaciones tecnológicas: la nanotecnología, la biotecnología, las ciencias de la información, y las ciencias del conocimiento o neurociencias, -nano-bio-info-cogno —NBIC—. [...] Así como desde hace años se trata de editar genes implicados en enfermedades genéticas, lo que está bien, se está intentando un mejoramiento del ser humano en otro tipo de caracteres no relacionados con la salud, sino en cualquiera de las manifestaciones de nuestra condición biológica, incluidas las capacidades físicas, intelectuales y del comportamiento. Esto supone un gran reto para las generaciones futuras y nos enfrenta a un nuevo modo de eugenesia, el transhumanismo, al que de inmediato sigue una corriente aún más arriesgada, que es el posthumanismo."


"En el momento actual existen dos cosmovisiones o formas de afrontar las aplicaciones científico-tecnológicas en el ser humano que inundan todos los campos de aplicación de la bioética, una de corte personalista y otra utilitarista."


"Conectar el cerebro a un ordenador por medio de un interfaz o tratar de trasladar la conciencia o la memoria de una persona a un artefacto, como un robot o un avatar, o tratar de transformar la mente de una persona en un software para un ordenador, no es natural."


"El control de una actividad cerebral desde el exterior pone en manos de terceros la capacidad de manipular la voluntad o la mente de las personas, bien para controlar su comportamiento o para modular funciones cognitivas o deliberativas para usos militares, de espionaje, etc."


"Los transhumanistas, propulsores del mejoramiento humano mediante la modificación de genes, no se conforman con potenciar a un individuo humano mediante una modificación en las células de un tejido o un órgano del cuerpo, sino que van más allá, y lo que proponen es que sus modificaciones trasciendan a la descendencia, por lo que las operaciones a realizar deberían alcanzar al tejido germinal.
[...]
Se trataría sobre todo de influir en la condición física o intelectual de los sujetos en que se llevara a cabo, para lo que los transhumanistas indagan las posibilidades de utilización de células madre, embrionarias o adultas, o la tecnología de la reprogramación celular."


"Si lo que se quiere es prolongar la vida, más que por impensables operaciones de mejoramiento genético y dado que la influencia de los genes se reduce al 20% de los factores de envejecimiento, sería mejor atender las causas ambientales, buena alimentación, ejercicio físico, cuidados médicos y buenos hábitos de vida."


"El Proyecto Avatar 2045 por ejemplo pretende adentrarse en el campo de la inmortalidad cibernética, de tal modo que nuestro ser material intangible, nuestra identidad, llegue a transferirse a un avatar, un holograma, un cíborg o un robot para alcanzar la inmortalidad. Sorprende la expresión material intangible que utilizan los promotores del proyecto por la contradicción que supone que algo que no se puede tocar, tenga una sustancia material, pero es la ambigüedad del lenguaje que utilizan los posthumanistas."


"Si hubiese que tender a un mejoramiento de la especie humana, la respuesta más ética sería que lo que se debe mejorar es todo aquello que evite el sufrimiento sin alterar la esencia del ser humano, es decir, su humanidad, que se concentra en sus dimensiones psicológica y espiritual."


"Además de la salud, la inteligencia, la longevidad, etc. si hay algo que mejorar en el ser humano serían las relaciones interpersonales, lo que a su vez se manifiesta por medio de la afectividad y el amor. Para esto el hombre no necesita dar un salto de singularidad hacia una especie distinta. El ser humano ya tiene lo que necesita, una capacidad infinita de crecimiento en humanidad sin necesidad de recurrir a la tecnología."


"Desgraciadamente, estamos viendo cómo desde instancias de poder se aplican técnicas de ingeniería social que producen un efecto de aceptación de todo aquello que sirve para distraer a la sociedad mientras se produce una deconstrucción de lo humano. Lo hemos visto con el aborto, la ideología de género, lo estamos viendo con la eutanasia y ahora lo empezamos a ver con el transhumanismo que nos promete transformar al hombre. Es lo que en términos técnicos se denomina aprovechar la ventana Overton, una hipotésis política de ingeniería social, que consiste en que si hay ideas que se desean inculcar a la sociedad, aunque al principio parezcan inaceptables, se estudia una serie de estrategias políticas para darle la vuelta a la opinión pública y se utilizan para introducirlas. La eficacia, de seguirse un determinado programa pra cambiar la conciencia de las personas respecto al problema que se plantee está garantizada, y el elemento final será el establecimiento de leyes que ya no solamente acepten lo que en principio era impensable, sino que persigan o sancionen a los sectores de la sociedad que se opongan a ello. [...] se trata de cambiar la mentalidad de la gente a base de una propaganda insistente hasta que la sociedad así manipulada esté en condiciones de aceptar la ley más descabellada del mundo."


Nicolás Jouve de la Barreda
El mensaje de la vida. Credo de un genetista
Ed. Encuentro, Madrid, 2020




"¿En qué queda, entonces, la Bioética?
En un discurso comprometido con los intereses de la bio-industria,
uno de cuyos ramales es el negocio de la muerte.
(En este sentido, más que de «bio-industria»
habría que hablar de «tanato-industria»)"
José María Barrio Maestre


Extractos del artículo de José María Barrio Maestre "LA BIOÉTICA HA MUERTO. ¡VIVA LA ÉTICA MÉDICA!" del 2015:


"El objeto de este artículo es mostrar la crisis paradigmática que vive la bioética académica. Desde que una parte importante del gremio de los bioeticistas comenzó a relativizar la prohibición ética de dar muerte a un ser humano inocente, de una forma u otra comenzó a aliarse con la industria de la muerte: el negocio del aborto provocado y, después, de la eutanasia. La tesis de este trabajo es que al cruzar ese Rubicón la bioética se ha corrompido, y ha perdido su conexión con el discurso ético, político y jurídico. Sólo cabe esperar que resurja de sus cenizas si recupera el «tabú» de la sacralidad de la vida humana, algo para lo que la Ética Médica podría suministrar una ayuda inestimable, pues aún se conserva ahí la referencia de que «un médico no debe matar», si bien en forma excesivamente «discreta», y algo «avergonzada». De todos modos, los médicos con conciencia saben más de ética que la mayor parte de los bioeticistas."


"Hay otra Bioética que ya desde hace tiempo ha perdido el norte, la que se desarrolla en ciertos ambientes académicos."


"¿Ética, política o bio-derecho? Mi impresión es que, al menos en la mayoría de sus cultivadores, el discurso actual de la Bioética académica la ha distanciado, no sé si definitivamente, tanto de la Ética, como de la Política y el Derecho.
¿Por qué ya no es «ética»? Porque, como queda dicho, se presta masivamente a relativizar la prohibición de matar. Al hacerlo –y lo hace admitiendo la muerte de un inocente en algunos «supuestos»– abandona el discurso ético que, según ha visto Kant con claridad, vive del carácter incondicional del imperativo categórico, una de cuyas formulaciones puede expresarse diciendo que nunca se debe tratar a una persona exclusivamente como un medio. En otras palabras, de la fuerza no condicionable, no hipotética, del deber de tratar a la persona con respeto –respeto, ante todo, a su vida e integridad–, se nutre el valor moral que en último término puede respaldar cualquier mandato práctico (ético o jurídico). Junto con esta idea de Kant, que en lo esencial suscribo, las legislaciones abortistas en Occidente han pulverizado una referencia ética sustancial. Y un sector prominente de la «Bioética» se ha adherido al negocio de la muerte que ha ido creciendo al ritmo de esas leyes injustas."


"Es difícil encontrar hoy un foro de discusión bioética
en el que la prohibición absoluta de matar a un inocente
no se ponga en cuestión."
José María Barrio Maestre


"Pero, por mucho que llegue a tener la apariencia contraria, una ley que tolere o ampare el aborto provocado –más aún si llega a promoverlo como un derecho subjetivo de la mujer– no es verdaderamente ley, como dice Tomás de Aquino, sino corrupción de la ley, porque es profundamente injusta. El día en que el Derecho se desentienda por completo de la Justicia, como pretenden algunos «juristas» desde hace ya más de un siglo, habrá que buscar otro término, porque la voz «Derecho», desde que la acuñaron los latinos (directum, ius), significa lo recto, lo justo o ajustado, lo adecuado y debido a cada uno.
¿En qué queda, entonces, la Bioética? En un discurso comprometido con los intereses de la bio-industria, uno de cuyos ramales es el negocio de la muerte. (En este sentido, más que de «bio-industria» habría que hablar de «tanato-industria»). En sus formas más aseadas, la bio-industria necesita subordinar una serie de rutinas decisorias que sirvan para mediar en los conflictos que eventualmente puedan plantearse. Y a eso también lo llaman algunos «bioética», al oficio de mediar en la competencia entre compañías mercantiles, o entre estas y la administración sanitaria estatal, para llevar adelante el «negocio» con vidas humanas de la manera más lucrativa posible. Perdida ya toda referencia al discurso práctico –en el sentido aristotélico, o kantiano– esa bioética se limita a ser una razón instrumental a la que se encarga dirimir conflictos con procedimientos tomados de la teoría de juegos y de la teoría de la decisión racional. Dicho brevemente: cuando la bioética no es cien­cia partisana –más atenta a intereses ideológicos que a evidencias científicas–, o mercadotecnia al servicio de la industria del aborto provocado, se conforma con ser un prontuario de destrezas para llevar adelante una negociación de forma eficaz. ¿Bioética? Esta no, gracias."


"Entre otros eufemismos y expresiones paliativas,
los gestores profesionales de la muerte
han acuñado en algún sitio este curioso giro:
«Sociedad para una muerte humana»"
José María Barrio Maestre


"Dar muerte… ¿por «compasión» [...] Hay que recalcar que, por muy comprensible que sea, en un momento dado, que alguien tenga el deseo de morir, de este deseo no puede derivarse la capacidad moral, ni legal, de exigirle al médico que lo mate. ¿Dónde quedaría, entonces, la autonomía y la libre decisión del médico? En casos de este tipo, lo primero que debe hacer un médico es comprobar si el paciente no sufre una depresión pasajera u otra alteración que le lleve en esas circunstancias a solicitar que le ayuden a morir. Lo que realmente piden esos enfermos no es la muerte, sino que se les alivie el dolor y los demás síntomas que les hacen sufrir. La experiencia unánime en todas las unidades de cuidados paliativos es que cuando a estos enfermos se les trata con delicadeza humana y competencia profesional, afrontan –ellos y sus familias– esa última etapa de su vida con paz y serenidad. La opción por los cuidados paliativos es la de aliviar el sufrimiento de esas personas, mientras que la eutanasia opta por eliminarlas a ellas: lo primero, además de ser más humano y creativo que lo segundo, es lo único que el médico puede hacer como médico."


"Cuando una persona quiere suicidarse no es porque busque la muerte como algo en sí mismo deseable, sino porque la situación que está viviendo se le hace insufrible y quiere huir de ella como sea. Los médicos saben que la inmensa mayoría de las personas que intentan suicidarse padecen una depresión. En las sociedades civilizadas, al suicida se le intenta ayudar –humana, médica, psicológicamente– para que desista de su propósito. Si en lugar de eso se decide ayudarle a cometer el suicidio, algo muy serio se está deteriorando ahí. Alguien dijo –y estoy completamente de acuerdo– que el grado de civilización de una sociedad se mide por el modo en que ayuda a sus miembros más necesitados. "


"Actualmente, más que hablar de un debate trucado habría que hablar de una situación «terminal» del debate bioético, o incluso de un no-debate ético en la Bioética académica."


"Es muy de lamentar que un importante sector del gremio bioético haya dejado de ser sensible a las evidencias éticas primarias, y que, con una lógica patizamba y moralmente descerebrada, pretenda justificar lo que no puede tener justificación alguna. Se trata, por cierto, del sector más prominente del gremio, de los que llevan ya más tiempo en el estrellato: D. Parfit, N. Hoerster, R. Harris, G. Meggle, P. Singer, J. Nida-Rümelin y otros. Por ejemplo, Singer defiende sin pestañear que un mono adulto posee más derechos humanos que un niño recién nacido (con mucha más razón si aún está por nacer)."


"En fin, la nómina de afirmaciones descerebradas de los grandes pontífices de la bioética actual –eso sí, sesudamente expuestas con gran derroche de erudición– podría continuar hasta llenar una enciclopedia. Pero por mucho que se barajen en ciertos foros de discusión bioética, estas suposiciones no dejan de ser patentemente absurdas. En parte, ello es consecuencia de pretender una fundamentación imposible para el axioma básico: un médico nunca debe matar. Si para la bioética ese axioma necesita ser aclarado con una argumentación que lo elucide, para la Ética médica no hay nada más claro que eso, y sólo teniéndolo como algo diáfano puede llegar a elucidarse, a hacerse más clara, cualquier otra cuestión controvertida. Tal es, hoy por hoy, la diferencia principal entre la bioética y la Ética médica, y en concreto la que me lleva a apostar por la segunda, en la senda de la reflexión de Pellegrino."


"La Bioética puede tener algún futuro –albergo serias dudas de que alguno tenga– tan solo si resurge de sus cenizas. Y eso, a mi juicio, significa dos cosas:
a) Recuperar el «tabú» de la sacralidad de la vida humana
b) Volver a llamar a las cosas por su nombre

De lo primero ya he dicho suficiente. En relación a lo segundo, hace algunos años escribí sobre las armas lingüísticas de una ciencia partidista, que altera el lenguaje introduciendo palabras anestésicas para hacer éticamente aceptable la tanato-industria. Tan sólo unos ejemplos de cómo los promotores de la eutanasia tratan las palabras a martillazos: «ayudar a morir», «derecho a la propia muerte»; «en interés [presunto] del paciente, no obligarle a seguir viviendo». Entre otros eufemismos y expresiones paliativas, los gestores profesionales de la muerte han acuñado en algún sitio este curioso giro: «Sociedad para una muerte humana». Así, algunos demagogos no médicos invocan la bioética no para curar, sino para «ayudar», y escenifican retóricamente la eliminación de vidas humanas como una «prestación sanitaria»."

José María Barrio Maestre
LA BIOÉTICA HA MUERTO. ¡VIVA LA ÉTICA MÉDICA!
Cuadernos de Bioética XXVI 2015/1ª
Descargable en http://aebioetica.org/revistas/2015/26/86/25.pdf




"Se hace necesario recuperar la capacidad de reconocer
que el mundo natural existe previa, e independientemente de nosotros,
y tiene un significado propio que no se lo da ni la ciencia ni las ideologías."
Natalia López Moratalla


Extractos del artículo de Natalia López Moratalla: Biología y Ética de la Bioética: La urgente necesidad de realismo, 2013:


"La respuesta dispar a la cuestión esencial sobre si lo propio humano emerge de la construcción y desarrollo de cada hombre o, por el contrario, es inherente a la constitución de cada uno, ha causado la separación de la Bioética en dos bioéticas irreconciliables en su fundamentación y criterios. La Ética de la Bioética exige una nueva reflexión sobre este punto crucial que parta de una Ciencia libre de prejuicios. Las graves consecuencias que hoy se derivan de asumir una perspectiva u otra, en relación con la disponibilidad o no de la vida humana, parecen exigirlo."


"Tanto la búsqueda de certezas mediante el método de las ciencias positivas, como las aplicaciones de los conocimientos, exigen una racionalidad ética —justamente la racionalidad interdisciplinar de la Bioética— capaz de establecer la relación entre el sentido biológico de los procesos, que pone de manifiesto el conocimiento científico, y el sentido personal de los procesos del cuerpo humano, puesto que el hombre es un ser vivo titular con nombre propio de su cuerpo. Sin embargo, las bioéticas se han reducido con demasiada frecuencia a la descripción mecánica de los procesos sin preguntarse por el sentido biológico de los mismos, y sin preguntarse por la dimensión propiamente humana de los hechos naturales del cuerpo humano."


"El elemento, quizás más influyente, en el desierto de referencias al que se ha visto abocada la Bioética ha sido la falta de rigor científico. La Biología Humana ha sido pasto, por una parte, de la ciencia ficción, que cree a ciegas que la técnica podrá lograr lo que se proponga sobre el nivel biológico de la vida humana; y, por otra, pasto de una manipulación de los datos y fraudes, orquestados por grupos de presión ideológica, hasta crear una realidad ficticia."


"La segunda mitad del siglo pasado deja en herencia un conocimiento de los mecanismos íntimos de la vida y, con ello, desde la posibilidad de la manipulación genética de organismos, la capacidad de predecir las características individuales y diagnosticar predisposiciones y enfermedades antes que saber curarlas, hasta la programación de la humanidad iniciada con la aplicación de las técnicas de reproducción artificial. La biotécnica ha alcanzado el puesto de lo absoluto, y ha dado comienzo la propuesta de reinventar el proyecto original sobre el mundo y el hombre. Se pone en marcha el proyecto de programación de la humanidad, en el que unos deciden con qué características de calidad del nivel biológico se selecciona tanto la venida al mundo como la permanencia en él de los hombres."


"Sin embargo, cuando sin mirar la realidad, se erige como criterio principal la utilidad y el pragmatismo inmediato, las pérdidas y los abusos de una Ciencia, ciega y sin límites, no sólo llegan a ser dramáticos sino que la orientación ética cae, tarde o temprano, en manos del cálculo de poder de los totalitarismos políticos."


"El futuro de la Bio-Ética pasa, por tanto, por llevar a cabo una doble tarea. Liberar el conocimiento científico que aporta la Biología de intereses extra-científicos, y liberar la Ética de la ideología del hombre autónomo que pretende dictar las normas sobre la realidad del mundo y el hombre y dirigir su desarrollo y progreso en base al poder tecnológico."


Natalia López Moratalla

Biología y Ética de la Bioética: La urgente necesidad de realismo
Cuadernos de Bioética XXIV 2013/2ª, 251-264
Descargable en: https://www.redalyc.org/pdf/875/87528682009.pdf



"Los bioéticos tienen sus ideas muy definidas.
Están polarizados:
o defienden la vida
o la minusvaloran y desprecian"
Gonzalo Herranz


Entrevista a Gonzalo Herranz, 2014:

"¿Considera que es la falta de claridad un defecto habitual a la hora de defender la vida, especialmente por los especialistas en bioética?

La claridad no falta. Los bioéticos tienen sus ideas muy definidas. Están polarizados: o defienden la vida o la minusvaloran y desprecian. No hay términos medios. Falta un fondo moral común, y abunda el desdén de unos por otros. A mi parecer, la bioética está bastante echada a perder porque lo bioéticos saben muy poca biología y prefieren ser más brillantes que rigurosos."


Entrevista a Gonzalo Herranz, médico experto en Ética Médica por Sonsoles Callejo, octubre 21, 2014
https://www.arguments.es/culturadelavida/2014/10/21/entrevista-gonzalo-herranz-medico-experto-en-etica-medica/



"Cualquier debate bioético
termina sin remedio en la conclusión
de que todo es permisible,
todo justificable"
Gonzalo Herranz


Palabras de Gonzalo Herranz en la conferencia Presentación del libro 'Desde el corazón de la Medicina' (2013):

"Digo, y es cosa que puede mover a escándalo, que en años recientes, la bioética, en cuanto disciplina académica, parece perder vigor, como si estuviese cansada, desmotivada. Muchos de sus cultivadores, especialmente en Estados Unidos, le han impuesto un sesgo tan utilitarista, que cualquier debate bioético termina sin remedio en la conclusión de que todo es permisible, todo justificable. Eso implica una argumentación repetitiva, siempre la misma, imitación de la introducida por Peter Singer hace ya más de un cuarto de siglo. En un contexto así, en el que la solución es conocida de antemano, pues el nihil obstat de la permisividad está ya concedido, lo que cobra importancia decisiva es la originalidad en inventar problemas: el énfasis se desplaza a la creación de escenarios extravagantes, de experimentos mentales fantasiosos, de supuestos post-humanos cada vez más distantes de lo real posible. Ese enorme despilfarro de ingenio acaba por aburrir. Hasta hace unos años, se me hacía larga la periodicidad trimestral o bimensual de las revistas de bioética. Sigo atento a ellas, sigo echándoles un vistazo, ahora casi siempre en el ordenador. Pero son pocos los artículos que me estimulan y me hacen pensar. Quizá sea un achaque más de la vejez, pero me parece percibir en la bioética reciente una inclinación enfermiza. Un ejemplo: hace no mucho, tres bioéticos discutieron en el Journal of Medical Ethics si traer hijos al mundo es sólo irracional o es también inmoral. Otro ejemplo: En el último número (Nov-Dic 2013) del American Journal of Bioethics se aborda el futurible de la biotecnología anti-amor (píldoras para dejar de amar, intervenciones neurobiológicas para provocar rupturas afectivas), con el propósito de decidir qué acciones y en qué supuestos podrían estar justificadas éticamente, o incluso ser moralmente exigibles. El amor humano queda así reducido a mera bioquímica, cuestión de moléculas. Cosas así despiertan la sospecha de que la edad dorada de la bioética es cosa que ya pasó."

Gonzalo Herranz

Conferencia del Dr. Gonzalo Herranz en la presentación del libro “Desde el corazón de la Medicina. Acto de Homenaje a Gonzalo Herranz. Colegio Oficial de Médicos / Alumni Universidad de Navarra. Valladolid, 29 de noviembre de 2013.
Descargable en: https://www.unav.edu/web/unidad-de-humanidades-y-etica-medica/material-de-bioetica/presentacion-del-libro-desde-el-corazon-de-la-medicina


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