miércoles, 7 de marzo de 2012

El libro Historia de la Vagina, de Catherine Blackledge

“Los genitales femeninos
son la fuente de toda nueva vida,
el origen simbólico del mundo”

"La vagina es el lugar del que todos venimos,
el punto de partida común de la humanidad"

Catherine Blackledge,
Historia de la Vagina

-Un territorio virgen al descubierto-
(The Story of V. Opening Pandora's Box, 2003),
ed.Península

Historia de la Vagina explora el modo en que los genitales femeninos han sido intrpretados y malinterpretados a lo largo de los siglos, hasta hoy mismo. Hace tiempo que se merecían una nueva visión. Más de dos milenios de información errónea han dado lugar a una cultura occidental donde resulta tabú mencionar o mostrar el sexo de la mujer, donde este órgano se ve básicamente como algo pornográfico, y donde, de todos los órganos del cuerpo humano, la vagina es el que se encuentra rodeado por una mayor cantidad de misterios, mitos, prejuicios y creencias obsoletas. En el pasado, la medicina representó la anatomía femenina de forma incorrecta, reduciendo su enorme complejidad a la idea de un recipiente pasivo. Sin embargo, como demuestra este libro, la ciencia ha empezado por fin a sacar a la luz las funciones y estructura reales de los genitales femeninos y el papel dinámico que desempeña la vagina en el placer sexual y la reproducción. El resultado es nada más y nada menos que una revolución vaginal. Con una perspectiva amplia que abarca el arte prehistórico, la historia antigua, la lingüística, la mitología, la teoría de la evolución, la biología reproductiva y la medicina, Catherine Blackledge nos desvela las maravillas escondidas de la feminidad.”

 
En el siglo XXI, seguimos viviendo en un mundo donde la imagen más habitual de los genitales femeninos es la que promueve la industria pornográfica, es decir, una imagen negativa y vergonzosa. La pornografía -diseñada por varones para el consumo de varones- guarda muy pocas similitudes con la variedad y la belleza de las vaginas sin adulterar.”

“Los historiadores de mediados del siglo XX que calificaron a las imágenes de vulvas y las estatuillas de venus de pornografía prehistórica, lo hicieron en parte porque en su cultura, la vulva desnuda tenía una connotación más pornográfica que poderosa, y en parte porque partían de una hipótesis incorrecta: la de que las mujeres del Paleolítico se quedaban en la cueva mientras sus compañeros salían en busca de comida. Hoy se sabe que las sociedades de cazadores-recolectores se caracterizaban por una estructura básicamente igualitaria, y se cree que en la Edad de Piedra las mujeres podían ocupar el lugar más elevado de la jerarquía social.”

El legado que ha dejado en Occidente la antigua veneración de la vagina es más fuerte de lo que podría parecer en un primer momento. Según algunos historiadores, el diseño cruciforme típico de muchas iglesias cristianas se inspira en la estructura de los genitales femeninos. Aunque otros autores consideran escandalosa esta teoría, se apoya en algunas similitudes evidentes. Al atravesar el arco de entrada se accede al vestíbulo vaginal. El cuerpo principal de la iglesia, que conduce directamente al altar donde se lleva a cabo la transformación mística, recuerda el pasadizo vaginal que lleva al útero, donde los óvulos y los espermatozoides se transmutan mágicamente en una nueva vida. A ambos lados del altar (el útero) hay dos pasajes (las trompas de Falopio) que llevan a las sacristías (los ovarios).”

Catherine Blackledge

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(actualizado 22-3-2015)