domingo, 22 de junio de 2014

Vivencia personal de una gemela solitaria: Testimonio de Micaela

"(...) es como si abrieras los ojos por primera vez
sobre una nueva Vida tuya,
sobre una nueva "tu" en relación con otro
que ahora sí reconocer ser otro
y que, hasta hace poco,
formaba inconscientemente parte de ti."
Micaela


“Este artículo es un testimonio extraordinario.
Fue escrito por una participante de nuestros
dos talleres de sanación para gemelos solitarios,
e ilustra su proceso interior a lo largo de dos años.
Gracias a la gran capacidad de Micaela
de observar sus estados internos y cambios
y encontrar después palabras para ello,
nos deja participar en la complejidad de la realidad
que significa ser un gemelo solitario,
y en su proceso de sanación.” 
Peter Bourquin


A continuación un pequeño extracto del artículo que se puede leer completo en
este enlace de la web de Peter Bourquin y Carmen Cortés: Testimonio de Micaela


1) Mi relación con mi Interior y con lo Femenino

El patrón: Pues…soy una Mujer. Eso, que parece evidente, nunca lo había sido tanto para mí. Siempre me había sentido más hombre que mujer, en la forma de relacionarme con las personas, en la forma de vivir el trabajo, en la manera de ver la Vida. Incluso cuando era más pequeña me cortaba el pelo para parecer un chico y muchas personas dudaban que fuera lesbiana. Yo siempre he tenido claro que me gustaban los chicos, pero siempre con una cierta culpabilidad rara.

Siempre he tenido más amigos hombres que chicas y, yo misma, muchísimas veces me he mirado al espejo durante mi vida enfadada conmigo misma preguntándome “¿Por qué he nacido mujer?”.

El descubrimiento: Ahora sé – entre posiblemente otras cosas – de donde viene. Mi gemelo Solitario era un chico. En el ejercicio que hicimos a lo largo del taller en que él me miraba desde detrás, sentí mi cuerpo bloqueado y exactamente la misma sensación corporal que había sentido otras mucha veces, de no-capacidad de escucharme, de no saber lo que querría como si una “voluntad superior” me pidiera algo y yo tuviese que renunciar a lo mío para poder satisfacer esta persona tan importante para mí que “me pedía” y que me arrastraba. ¡Y, en este momento, yo ya no querría ser una chica! Era la voz de mi Gemelo. Yo querría vivir por él: ser un hombre, trabajar como un hombre, hacerlo todo bien. Con esta fractura permanente en mi y esta pregunta: ¿Quién soy yo?

¿Por qué no consigo escucharme ni saber lo que quiero? ¿“Donde está Micaela”? Y cansancio…mucho mucho cansancio, porque al final era no hacer ni una cosa ni la otra, siempre en el medio de dos cosas, sin poder acabar ni una y con la culpabilidad por las nubes.

El Cambio: No sé como ha pasado, pero desde ese día consigo “sentirme” y escucharme más, sencillamente porque, al reconocer esa “otra voz”, cuando la noto sé que no soy yo y consigo reconocerle como algo fuera de mi. Esto me permite poder no hacerle caso y tomar mi decisión independiente. He aprendido a reconocer un poco más cuando habla mi “lado hombre”, a sonreírle y decirle que soy una chica. Que no puedo ser un hombre y ahora, por fin, quizás no lo quiero. No es fácil, porque es un patrón muy arraigado y cuesta mucho llegar a la profundidad de lo que realmente quiero – siempre noto este “ecos” -, pero tengo la sensación que voy más directa hacía una dirección que finalmente reconozco como mía, sin culpabilidad.” 
Micaela, en Testimonio de Micaela


Fuente: Gemelo Solitario en ECOS – Escuela de Constelaciones Sistémicas Peter Bourquin y Carmen Cortés

Recomendamos:
*Más noticias en La Vida Intrauterina sobre el Gemelo Solitario
*Ejempos de experiencias con memorias prenatales y perinatales